Todos sabemos que para que un producto se “mueva” en el mercado tiene que estar completamente a las necesidades del cliente. Si esto sucede, habrá muchas ventas y las ganancias no se harán esperar. Lo realmente difícil es determinar cuál es el cliente ideal.

Cuando se inicia un emprendimiento se deben seguir los siguientes pasos: identificar los objetivos del proyecto, definir los servicios ofrecidos, hacer un estudio de mercado, identificar a la competencia, analizar la viabilidad del modelo de negocio y, elegir el cliente objetivo, que no necesariamente es el cliente ideal.

Elegir el cliente ideal, es una tarea independiente del resto, no requiere el empleo de grandes herramientas ni tampoco suma dedicación.

Ya sea que estés comenzando un negocio o un servicio nuevo, te estás reinventando o si estás comenzando una nueva etapa profesional por tu cuenta, no te olvides de identificar hacia quien te gustaría dirigir tus esfuerzos. Esta tarea la puedes hacer simplemente soñando, no es necesario se realista.

Imagina cómo serán esas personas, qué quieren y qué necesitan. Qué te gustaría aportarles. No te dejes llevar por la tentación de saber si hay suficientes personas así, o si tienen dinero para pagarte. Evita pensar en cómo lo harás o si es posible. Sólo permítete identificarlo y definirlo. Luego lo bajaremos a la tierra y veremos cómo encaja con la realidad para definir tu auténtico cliente ideal y realista. Este ejercicio te servirá para acercarte al cliente ideal.

Todo comienzo es difícil y se hace más difícil cuando no se cuenta con presupuesto. Uno de los mayores gastos en todo tipo de negocios es el plan de mercadeo. Antes de pensar en destinar en ello los pocos recursos que dispones es recomendable estar seguro de las estrategias que más podrían acercarte al éxito. Una encuesta de investigación de mercado puede ayudarte a analizar el tamaño del mercado, encontrar la ubicación más privilegiada para tu tipo de negocio y así, tus esfuerzos estarán verdaderamente orientados al mercado.

Fernando Febres en su libro “La Mentalidad Correcta” sostiene que la mejor herramienta para hallar el cliente ideal es la encuesta. Si sabes lo que está exactamente buscando el cliente, cuáles son sus problemas, sus necesidades, y lo que quiere todo es más fácil. Crear contenidos, proyectos, servicios, y en general, saber qué puedes ofrecerles. Sin embargo, para hacer encuestas ganadoras debes saber cómo redactarlas y qué preguntar.

He aquí algunos tips para aprender a emplear las encuestas correctamente:

1.- Tener un objetivo claro: Aunque se deseen conocer varias temáticas, cada encuesta debe dedicarse a perseguir un único objetivo, o de lo contrario obtendremos mucha información dispersa y posiblemente, nada esté completo.

2.- Usar las preguntas correctas: Teniendo claridad en lo que queremos obtener del cliente, entonces vamos a concentrarnos en que conteste lo que necesitamos. Utiliza preguntas abiertas y trata que estén correctamente formuladas.

3.- Respuestas sencillas: El formulario debe contener variedad de opciones de respuesta y dejar un espacio para complementar las respuestas, puede que, aunque des opciones puedan obtengas comentarios adicionales valiosos o que se te haya saltado una idea.

Otra opción disponible y económica para un emprendedor es utilizar los medios sociales. Las encuestas en línea a través de las diversas redes sociales pueden convertirse en tu mejor aliado a la hora de ahorrar recursos. Los Me gusta y los retuits pueden decirnos mucho, sólo hace falta tener la mentalidad correcta para buscar las herramientas que mejor se ajustan a nuestros ideales. Por ejemplo, podrías publicar encuestas de mercadeo en Facebook o Twitter y así darte una idea de la opinión de los clientes antes de hacer una inversión mayor.

About Fernando Febres

Mucho se ha dicho y escrito acerca de los emprendedores y sus desafíos. No es casual, ya que a la mayoría de nosotros nos tienta convertir en realidad algún ideal que atesoramos. Ya se trate de un emprendimiento comercial, de un sueño postergado o de cualquier objetivo que requiera planificación y estrategia, el camino que lleva al logro personal resulta tan remunerador como plagado de trabas.

Tales dificultades pueden clasificarse, según su origen, en algunas de orden externo y en otras de orden interno. Si bien este libro trata ambos tipos, el foco principal serán los obstáculos que residen en la propia personalidad del futuro emprendedor. Se trata de un recorrido bien pensado para favorecer la reflexión interna y la búsqueda iluminada, un viaje que permite descubrir y enfrentar nuestros propios dilemas, que nos ayuda a tomar y llevar con éxito las riendas de nuestros propios proyectos.

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